Brizna de fragmentos

24 de mayo de 2017

“Cuando en el mundo había muchos oficios, / se veía en una iglesia a un Arcángel / que pesaba almas (…) / Mas, andando los tiempos, / comenzó a pesarlas y a medirlas un famoso médico / vienés, Herr Doktor Professor Sigmund Freud, / y luego ya no hubo almas, y las gentes se sentían / más ligeras y huecas”. Jiménez Lozano, Los retales del tiempo. Ya no volaban donde querían, pendían cual hoja volandera. La vida se manifiesta en los intersticios.

Brizna de jardinería

21 de mayo de 2017

“Los aficionados a las cápsulas del tiempo practican la arqueología inversa, pero también la nostalgia inversa”. James Gleick. El futuro es una aspiradora y el pasado un soplador. ¿El presente?, una hoja en el suelo. Tú, un barrendero.

Brizna de indisciplina

18 de mayo de 2017

“Dios, antes de destruir a sus víctimas, las enloquece”. Eurípides. Primero, locura; después, destrucción. Pound dijo que la belleza no era locura. La locura contesta que tiene luciérnagas en el pelo. “Y qué voy a hacer”.

Brizna de guerra

15 de mayo de 2017

“En unos bombarderos con nombres de muchachas fuimos a incendiar / las ciudades que habíamos aprendido en clase…”. Randall Jarrell, Losses. Hasta un detector averiado de frases redondas señalaría ésta. ¿Se puede no desear haberla escrito después de leerla, introduciendo el último libro de Jean-Yves Jouannais?

Brizna de ausencia de paredes

13 de mayo de 2017

“Hace bastantes años decidí no tener televisión”. Juan Antonio Álvarez Reyes. No le engañarán con la milonga de que las series son el nuevo cine. “El museo ideal estaría entre el imaginario de Malraux y el museo sin paredes de Douglas Crimp”. Los museos, pues, deben ser como las noches de Caballero Bonald y lo local, para hacerse universal, en Torga.

Brizna de metamorfosis

9 de mayo de 2017

“Hay derrotas triunfales que equivalen a victorias”. Montaigne, Ensayos. Tras el fracaso queda más fracaso como tras el horizonte hay más horizonte. En la vida todo es a perpetuidad desde el momento en que nos sabemos mortales. Yo creo que de estas cosas hablaba Beckett en su poco optimista ‘Fracasa mejor’. Optimista es invocar el humor negro. Simplemente perfeccionamos la caída como las aves que pescan en el mar. Los que se engañan con éxitos terruños son los más despistados. El que no intenta fracasar mejor es un cretino.

Brizna de concierto

6 de mayo de 2017

“Nada conduce tanto al fracaso como el éxito”. Budd Schulberg, El desencantado. Cuestión de gravedad. Hablamos de éxito social, claro, lo que sube baja y todo eso. La gravedad es como la belleza: sólo atrae. E impide que lo que está bajando se encuentre cerca de subir. Pero hay rebotes. Luego existen atajos directos al suelo. Uno sería escribir eso que llaman literatura infantil y/o juvenil, a las que uno ignora qué lúgubres maquinarias empujan. El atajo más descarado se formula en el libro de Schulberg: “Prueba a escribir un best seller”. La pereza es mayor que el desprecio. Si atendemos a Chesterton –escribir complejo, con forma y estilo, equivale a respetar al lector y a pensar que es inteligente y no va a tirar la toalla-, esto sería rebajar la inteligencia a mínimos, pongamos a la del receptor de esos productos. Y, sobre todo, dejar de lado que el éxito cabal tiene que ser íntimo.
[Lo de Chesterton es interesante a tal punto que le sirve a él mismo para atacar la manoseada claridad. La claridad es propia de la filosofía, no necesariamente del arte, aunque éste derive en pensamiento]